En la ciencia enológica, la gestión de los componentes sólidos del fruto es tan determinante como la propia fermentación. La maceración del vino es el proceso físico-químico mediante el cual el mosto o el vino entra en contacto con los hollejos, semillas y, en ocasiones, raspones de la uva para extraer sustancias fundamentales como antocianos, taninos y precursores aromáticos.
La edición de 2026 de ProWein, celebrada en Düsseldorf, reafirma su posición como uno de los encuentros más destacados del calendario internacional dirigido a profesionales del vino y las bebidas espirituosas.
Aprenda a identificar los aromas del vino. Diferencie los aromas primarios del vino de los terciarios y perfeccione su técnica para oler el vino con rigor.
Analice la diferencia entre barrica francesa y americana. Descubra cómo el roble francés y el roble americano transforman el perfil sensorial del vino.
Aquí podrá leer el relato ganador del "Concurso Microrrelatos Solar de Samaniego 2025" celebrado durante el mes de diciembre. Empieza así: "Después del Decreto de Purificación, todo lo antiguo fue destruido: libros, canciones, vino…"
La diferencia entre uva de mesa y la dedicada a la elaboración del vino parte del destino para el que se cultivan. La uva de vinificación se selecciona por su capacidad de concentración, equilibrio ácido y potencial aromático. La uva de mesa prioriza textura, tamaño y aspecto. Aunque ambas pertenecen a Vitis vinifera, sus criterios de cultivo, rendimiento y madurez responden a finalidades distintas.
La historia del vino abarca milenios. Las primeras evidencias señalan que la fermentación de uvas se practicaba ya en comunidades agrícolas del Neolítico. A medida que la viticultura se extendió, distintas culturas perfeccionaron técnicas y recipientes.
Oxigenar el vino modifica su expresión aromática y su textura. El contacto controlado con el aire atenúa compuestos reductivos y permite que la fruta y la sensación alcohólica se definan con mayor claridad. El proceso de oxigenación del vino no es uniforme, cada tipología responde de manera distinta y exige criterio.
La combinación entre chocolate y vino exige atención a la estructura del cacao y al perfil aromático de cada variedad. No se trata solo de equilibrar dulzor y amargor; el desafío está en ajustar textura, persistencia y matices aromáticos para que ninguno predomine de forma innecesaria. Un maridaje adecuado revela capas sensoriales que, de otro modo, quedarían ocultas.