Javier Reverte, adiós a uno de los grandes viajeros de las letras

Noticias Date: noviembre 2020

Javier Reverte, el gran periodista, escritor y viajero nos dejaba en octubre de 2020 tras una vida dedicada al periodismo y la escritura de obras como la trilogía de “Trilogía de África”. Viajero apasionado e incansable, desde la Cofradía Solar de Samaniego tuvimos la suerte de contar con su saber y su amor a las letras en nuestro proyecto Beber Entre Líneas, con el que buscamos fusionar las culturas del vino y la literatura, como Presidente del Jurado de la primera edición del Premio Internacional de Novela Solar de Samaniego en el que Luis del Val resultó ganador con su novela “La transición perpetua”

Entrega Premio Novela Solar de Samaniego Javier Reverte Luis del Val

Persona generosa, amable y amante de las letras, Reverte fue el autor del relato insertado en la etiqueta de nuestro Solar de Samaniego Gran Reserva 2008 con el que felicitamos aquella Navidad a nuestros Cofrades

Contra Felicitación Navidad Solar de Samaniego Javier Reverte

Y siempre nos quedará la maravillosa fábula que escribió para el vino Solar de Samaniego Crianza en Historias del Vino y que ahora recuperamos para honrar el recuerdo y la memoria de un escritor que dejó una honda huella en el corazón de la Cofradía Solar de Samaniego.

Deseamos, allí donde estés, que puedas Beber Entre Líneas.

 

 

UNA FÁBULA AL MODO DE SAMANIEGO

 

Supongamos que era un día de septiembre. Un zorro atrevido osó bajar de las montañas para curiosear en los parajes en donde habitaban los humanos y fue a parar a un espléndido viñedo alavés -pongamos, por ejemplo, que el de Solar de Samaniego- en donde las uvas comenzaban a madurar. Se sentó un rato a descansar al arrimo de la sombra escuálida de una viña emparrada y reparó en una mariposa de alas azules que revoloteaba entre los racimos y que, de cuando en cuando, libaba de los frutos. Permaneció un rato mirándola. Y percibió que el vuelo del insecto iba transformándose. Al principio, surcaba el aire de un ramillete de uvas a otro como si fuera una flecha: sorbía el zumo de una con urgencia y se lanzaba encogiendo las alas en busca de otra. Pero al paso de los minutos, quizás con hartazgo, comenzó a planear en círculos. Era como si interpretara una danza. Apenas picaba de las uvas y al poco, ya no parecían importarle en absoluto. En un momento, ante la mirada asombrada el zorro, dibujó una suerte de cabriola en la altura y cayó desmadejada el suelo, muy cerca del mamífero.

¿Me la zampo?, se dijo el zorro. La mariposa parecía dormir. De modo que, recordando la belleza de su vuelo, el zorro decidió perdonarle la vida. No obstante, intrigado por el efecto que las libaciones que habían producido en el insecto, decidió probar los frutos. Y se hartó de comer racimos, hasta tal punto que se quedó también dormido.

Un campesino pasó por allí unos minutos después. Llevaba un sombrero de paja para protegerse del sol. Y al ver al zorro dormido, le cortó el rabo y se lo colocó rodeando la copa de su sombrero. Luego, reparó en la mariposa. Y sacó un alfiler del bolsillo, le atravesó el cuerpo de parte a parte y pinchó al animalito, que todavía aleteaba, en el cuello de la camisa. Y de tal guisa se alejó silbando del viñedo. Cuentan los vecinos que un rayo mató al hombre, meses después, cuando dormía debajo de una encina.

¿Cuál hubiera sido la moraleja del gran fabulista Félix de Samaniego?. Ponga cada lector la suya: que no hay que beber en exceso, que no hay que dormirse en territorios extraños... La mía es que, por unos tragos de buen mosto (¡y qué decir del vino!), merecen la pena los riesgos.

Fábula Javier Reverte Bodegas Solar de Samaniego