Cuaderno de campo: heladas de primavera

Cuaderno de campo Date: abril 2020

¿Sabía que las heladas de primavera pueden marcar el futuro de una cosecha de uva por completo?

Usted supondrá que helar, lo que se dice helar con temperaturas por debajo de los 0 grados es algo propio del invierno, y así es o debería ser en años normales. Pero lo cierto es que el campo vive cambios constantes de temperaturas, en especial en las zonas donde se planta el viñedo, que marcan cada temporada el devenir de toda una cosecha.

La vid, ejemplo de planta resiliente (sí, resiliencia, esta palabra tan en uso en estos días que vivimos) porque en periodo de reposo vegetativo (es decir, cuando parece que no tiene vida porque no tiene ni una ramita ni hoja que indique que sigue viva) puede aguantar temperaturas de hasta -10ºC siempre y cuando la duración de este extremo en el termómetro no se prolongue demasiado. Pura resiliencia.

En cambio, si el descenso dramático del termómetro por debajo de los 0 grados se produce cuando la viña empieza a "despertar" de ese letargo y arranca su nuevo crecimiento vegetativo los daños pueden ser devastadores, pudiendo comprometer la futura vendimia.

El pasado 3 de abril en nuestros viñedos ubicados en Laguardia (Rioja Alavesa) vivimos un momento que nos tuvo en alerta durante varias horas: ¡heló!

En concreto se produjo lo que se conoce como "helada de evaporación". Pero, ¿qué es exactamente esto?

Las heladas de evaporación se producen, como su nombre bien indica, por la evaporación del rocíoque se forma durante la noche sobre el viñedo. La planta lleva a cabo un proceso curiosísimo que consiste en que cede calor para evaporar el rocío.

Estas heladas de evaporación no son algo habitual pero el día 3 de abril pudimos verla en nuestros viñedos de Rioja. No es fácil prever este acontecimiento y las consecuencias en el futuro de la campaña dependen mucho del grado de humedad que tenga en su interior la planta, del tiempo que se prolongue el proceso y de la temperatura que se mantenga en el ambiente. Afortunadamente, Jaime, nuestro técnico de viticultura nos ha tranquilizado y nos asegura que “hemos librado la helada”.

 

 

¿Qué otros tipos de helada pueden producirse?

Existen las "heladas de advencción o convección" que se producen cuando llega un viento muy frío del Polo Norte que entra en contacto con los brotes del viñedo cuando estos ya están saliendo del estado de reposo vegetativo. Si llega este frío polar y además no viene solo sino con  viento gélido, la planta puede verse seriamente comprometida.

Y, además, puede producirse una "helada de radiación".  Imagínese una noche en medio del campo, sin contaminación lumínica, donde ver perfectamente las estrellas y la Luna, sin una nube. Una de esas noches en las que el aire, de lo frío que está, parece que corta la respiración. Bien, en esas noches, el suelo va perdiendo calor paulatinamente (ya sabemos que el frío es un proceso simple de pérdida de calor). Las vides por su parte a lo largo del día pierden calorías que van soltando al entorno, todo suma. El frío llega desde fuera y por dentro a nuestra querida vid, es un momento crucial de lucha por seguir viviendo. Estas heladas son las más habituales en nuestra zona. Son, además, las que atacan en primavera, con los brotes ya mostrando con alegría su llegada y son las que más nos preocupan porque sus daños pueden ser devastadores.