Cuaderno de campo: lluvias de invierno

Cuaderno de campo Date: abril 2020

El agua caída durante otoño e invierno es esencial para revitalizar el viñedo.

Si usted ha disfrutado en alguna ocasión de un paseo entre viñedos, puede que le haya dado la impresión de que este cultivo no necesita mucha agua. Nada más lejos de la realidad, el viñedo, como muchas otras plantaciones, la necesita, pero siempre y cuando llegue en el momento y en la cantidad adecuada. De ahí que, para un viticultor, mirar al cielo sea siempre un momento de estudio de lo que está por venir. Es momento, antes de la llegada del calor y del buen tiempo de hacer un repaso a lo que ha sido el primer trimestre de año en cuanto a pluviometría en nuestras bodegas de Rioja y Ribera del Duero.

- Rioja- Bodegas Solar de Samaniego

El año arrancó con temperaturas más frías de lo normal hasta que en febrero y marzo los termómetros empezaron a registran una subida que, aunque agradable para el cuerpo no es buena para el campo. El calor hace que las plantas entiendan que ha llegado su momento de “despertar” pero si lo hacen antes de tiempo, las heladas de primavera pueden llevarse por delante buena parte de la brotación. Nada como el campo para avisarnos de que el clima está cambiando y que eso no es bueno.

Si bien el frío llegó con el cambio de año, no así lo hicieron las lluvias, está siendo, como 2019, un año seco (aunque no llegamos al extremo de 2012, un año terrible por la ausencia de lluvias). ¿Lo bueno del viñedo? Es capaz de tomar agua acumulada en el subsuelo. ¡Es una planta experta en supervivencia! Ahora miramos al cielo para analizar el agua de esta primavera, de momento hemos tenido días de lluvia que vienen muy bien para compensar.

- Ribera del Duero – Bodegas Durón

En Ribera del Duero, a diferencia de lo que vimos en Laguardia, el frío se prolongó durante el mes de febrero. La calidez no llegó hasta el mes de marzo, pero ahora miramos cada día el campo y el termómetro, en alerta ante las posibles heladas primaverales que en esta zona de Roa llegan sin avisar y con caídas extremas de las temperaturas (la proximidad al Duero hace de esta zona un espacio singular).

¿Y cómo vamos de agua? En Ribera del Duero el primer trimestre se equilibra con el agua que llegó en marzo para compensar enero y febrero (con frío extremo las lluvias prácticamente desaparecen) Así que, de momento, 2020 se parece a años como 2012 y 2019 en cuanto a temperaturas. Ahora es momento de ver el agua que recoge el suelo este mes de abril, importante y necesaria para que el viñedo tenga reservas si el verano es muy seco.

¿Lo que es importante ahora? El peligro de esas heladas traicioneras que pueden llevarse por delante el fruto si llegan en las próximas semanas.